La exposición, que estará abierta al público
desde el 27 de noviembre y hasta el 15 de marzo de 2015, reúne 60 proyectos de 50
fotógrafos y se exhibe coincidiendo con el centenario de la I Guerra
Mundial.
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| Don McCullin, Marine norteamericano en estado de shock, batalla de Hue (1968) |
El centenario «es un momento muy importante para
pensar en cómo fue esa guerra y reflexionar sobre qué significa este
conflicto hoy en día», dijo a Efe el comisario de la exposición, Simon
Baker, que señaló que la muestra pretende subrayar las consecuencias de
las guerras.
Así, comienza con una gran instantánea tomada en
2006 segundos después de que una bomba fuera detonada en Irak, durante
el conflicto con la coalición liderada por Estados Unidos.
La última sala reúne en cambio imágenes de
fotógrafos de países como Alemania, Siria, Polonia y el Reino Unido que
hacen una reflexión sobre la primera Guerra Mundial un siglo después de
su estallido.
En las diversas salas en las que se divide la
galería se exponen imágenes capturadas siete meses después de finalizar
la I Guerra del Golfo o, un poco más adelante, escenarios de Vietnam
veinticinco años después de la caída de Saigón.
«Esta muestra recoge los conflictos armados de
todo el mundo desde hace 150 años hasta el momento actual, y el
conflicto más reciente que aparece es la revolución en Libia», explicó
Baker.
Esta manera tan innovadora de presentar el paso
del tiempo y los efectos de los conflictos ofrece a los visitantes la
oportunidad de entender las guerras un día o cien años después de que
ocurrieran, gracias a la perspectiva de los fotógrafos.
En la muestra aparecen instantáneas tomadas en el
año 2007 tras la Guerra Civil angoleña, el conflicto más largo de
África (1975-2002), o los vestigios de la II Guerra Mundial dieciséis
años después de que acabara.
Además, la exposición refleja el trauma inmediato
de la guerra que se transmite en los ojos del marín americano Don
McCullin o la destrucción de edificios y paisajes en el conflicto de
Afganistán.
La II Guerra Mundial se captura en diferentes
fotografías: imágenes de Jerzy Lewczynski de la Guarida del Lobo
(cuartel general de Adolf Hitler) y otras de Shomei Tomatsu de objetos
encontrados en Nagasaki.
También se puede ver Hiroshima en la década de
1960, los paisajes urbanos de Berlín de Michael Schmidt de 1980 o los
primeros planos de Nick Waplington en 1993 de las paredes de las celdas
de un campo de concentración en Gales.
En las numerosas instantáneas expuestas en la
galería, dividida en once salas, emergen conflictos de todo el mundo,
«desde Europa hasta Asia, África o Latinoamérica», dijo Baker.
Cierra la muestra una sala especial organizada
por el «Archivo del conflicto moderno», un banco de fotografías de
guerra, empapelada con hojas de periódicos antiguos.
En este espacio, el visitante puede retroceder a
la época de los conflictos a través de imágenes de soldados en el
frente, libros y mobiliario antiguo, chaquetas de marines y otros muchos
objetos relacionados con las guerras.
La exposición de la Tate muestra cómo son y cómo
se viven las guerras en el momento en que ocurren, meses después y a
largo plazo, con heridas aún abiertas después de muchos años en las
familias, los edificios, los paisajes y en la mirada de las personas.
